Me llamo Lourdes Zapata, nací el 21 de Noviembre de 1962 en Barbosa (Antioquia), en mi familia fuimos 22 hermanos de los cuales conocí a 18. Yo ocupo el lugar número 16. Desde muy pequeña vi como mi padre maltrataba a mi mamá y a todos nosotros; él era un ser que no tenia piedad, eso marco mi vida y la de todos mis hermanos, hasta tal punto  de  yo decirle a mamá que escogiera entre él o nosotros, yo  tenia escasos 5 años, mi mama le conto a mi papá lo que yo estaba diciendo, y él me cogió y me dio una trilla de rejo y luego me colgó de las manos un buen rato. Al otro día, yo tenía mucho dolor de cabeza, él dijo que eran los dientes que me estaban doliendo, me sentó en una silla y con unas tenazas me saco 4 dientes. Que tristeza decir esto, pero es la verdad, vivíamos una vida de sufrimiento, mi pobre mamá se iba para el pueblo y compraba unos huesos,  con eso teníamos que comer toda la semana porque él no daba más plata.

Llego el día en que mi madre se cansó y  decidió dejarlo. Nos fuimos a vivir a Cisneros con mis 4 hermanos pequeños, allí vendíamos plátanos en la plaza de mercado. Las personas del vecindario querían mucho a mi madre y le regalaban cositas como comida y ropita de segunda. Fuimos creciendo y  llego el día de entrar a estudiar, empezamos pero a mis 2 hermanos les toco retirarse pues mi mamá no tenia para todos y nos tocaba por turnos, así logramos terminar la primaria. Al tiempo nos vinimos a vivir Puerto Berrio, mis 3 hermanos hombres se fueron del lado de mi mamá, solo quedamos mi hermana pequeña y yo.

Empecé a estudiar el bachiller muy contenta, pues mi anhelo toda la vida era estudiar medicina, esto fue solo una ilusión como todo, pues a la edad de 14 años viendo la situación de mi mamá, y que muchas veces no teníamos que comer, decidí salirme del colegio y ponerme a trabajar haciendo aseo, y a la vez aprendí la sastrería.  Al poco tiempo, ya sabía hacer ropa de hombre. Eso mejoró la situación de mi casa pues yo ya sabía trabajar, podía darles a mi mamá y a mi hermana el sustento. Empecé a estudiar de noche hasta que llegue a octavo grado, pero como la felicidad no es completa, mi mamá se enfermó, me toco dejar el empleo y el estudio, para dedicarme a cuidarla, pues el diagnóstico era cáncer en fase terminal.  Eso fue tremendo, duro con vida  un año después del diagnóstico, ese cáncer me arrebato a mi mamá un 13 de Mayo de 1.988. Ya no tenía a nadie, me sentía sola.

Fue entonces cuando decidí irme para una vereda que se llama Santa Clara Ramblas a trabajar haciéndole de comer a 15 trabajadores, hice muy buenas relaciones con la comunidad y un día la Seccional de Salud de Antioquia sacó un curso para Promotores de Vida a nivel rural, los líderes me invitaron a participar de la convocatoria. Nos postulamos 18 y la ganadora fui yo, me fui a estudiar, vivíamos en el Hospital, allí nos daban todo. El curso fue de 6 meses, salimos a trabajar un 17 de Abril de 1989 con contrato a término indefinido, y con un sueldo de 320 pesos mensuales. Cambio todo el panorama, al poco tiempo de estar en la vereda conocí al padre de mis hijos y al amor de toda mi vida. Tuvimos una relación de 9 años de la cual nacieron mis 2 hijos. Al poco tiempo de estar juntos, con los ahorros que teníamos compramos una parcelita de 5 hectáreas, teníamos 178 gallinas, 4 cerdos y 3 terneras, todo iba muy bien, hasta que llegaron a la vereda los paramilitares y la guerrilla. Al ser uno trabajador de la salud tiene que servirle a todo el que necesite. Empezó a complicarse la situación, por dos veces me llevaron a prestar servicios al monte hasta por 20 días, un día llego alguien a la casa y me dijo: “tienen 3 horas para que se vayan de acá”.

Salimos como locos dejando todo. Al año de haber salido de la vereda, mi esposo decide regresar y lo matan. Eso fue en el año 97, quede sola con dos hijos uno de 3 años  y la niña de 7 meses. Bueno, difícil la situación pero al menos tenía un empleo; sin embargo,  todo se complicó nuevamente cuando el 12 de Marzo del 2.000 con la moda de la Ley 100 nos sacaron del hospital, quede como cuando llueve y escampa, con 2 niños, sin empleo, sin nada, porque todo mi trabajo se lo había invertido a la parcelita. De liquidación me dieron 148.000 pesos. Con este dinero compre un lotecito, arme una pieza y empecé a vender paletas y bolis.

A los 14 meses me salió trabajo con la Dirección Local de Salud, trabaje todo el periodo del alcalde, y luego  nuevamente un año sin empleo, hasta que llego la Red Juntos a Puerto Berrio, eso fue en el año  2007. El trabajo era para hacer una prueba piloto  de la estrategia en el Municipio, trabajamos duró, pero la estrategia se acabó y quede nuevamente en el aire. Un día el señor Carlos Soto Profesional de Red,  nos reunió en el parque y nos dijo estas palabras que son inolvidables para mí: “La estrategia vuelve al municipio, ustedes pueden ser muy buenas trabajadoras, pero sino son al menos técnicos no puedo hacer nada por ustedes”. Yo me puse a llorar y le pedí a Dios que me ayudara, gestionamos con el Sena una formación técnica y salió la de salud pública. Los requisitos noveno grado aprobado, las matriculas eran en Cisneros, fui y no me recibieron, no cumplía con los requisitos.

A los ocho (8) días las matriculas fueron en Medellín me presente y me dijeron lo mismo, hice el intento en cuatro municipios y nada. Ya la tutora que se llama Durbin Montoya de ver tanta insistencia, me dijo: “la voy a recibir con el compromiso que cuando se vaya a graduar del técnico, usted haya validado el bachillerato”. Más contenta!! Le acepte la propuesta, me vine a preguntar donde podía validar en un año, encontré el lugar pero había que pagar 35 mil pesos por cada materia y eran 18 en total. Dije: “Yo soy capaz por mi, mis hijos, y por vivir una vida digna lo hago”. Empecé a vender morcilla y hacer rifas para mantener a mis hijos y pagar el estudio.

Nos tocaba ir a Medellín cada mes, nos íbamos en camiones o lo que nos recogiera. Una vez, llegamos a la terminal a las cuatro de la mañana, éramos cuatro, compramos 2 pandequesos y 2 tintos, con eso pasamos hasta las 11 de la noche que regresamos  nuevamente. Un día, nos encontramos con la sorpresa que la Red Juntos volvía al municipio. Que felicidad!! Ya reuníamos los requisitos para participar de la convocatoria, lo hice y aquí estoy… en la lucha. Ha sido muy difícil, pero hay personas que lo ayudan a uno a salir adelante con sus consejos y la nobleza del corazón, como Carlos Soto, es por eso, que trabajo duro, que amo lo que hago, y que porto con orgullo la dotación de la Red Unidos. Fue mucha la lucha para estar hoy haciendo parte de un equipo de trabajo. Que más le pido a Dios? solo amor y bendiciones para todos los que me rodean. Tengo mis necesidades cumplidas, mi casa, un empleo que amo y que me gusta, un hijo profesional y muy pronto yo también lo seré, porque para los que se quieren superar nunca es tarde. Gracias Dios por tantas bendiciones y por haber puesto en mi vida laboral a Carlos Soto, le pido a Dios que lo ilumine, para que pueda guiar a otras personas en la senda de la prosperidad, éxitos para todos y palante que La pobreza no existe, si tienes una mente para ponerla a funcionar. Hazlo, no tengas miedo eres capaz.

Lourdes Zapata

Cogestora RED UNIDOS Y Familia RED UNIDOS Municipio de Puerto Berrio